Un (Dulce) Picante
Había días en los que me levantaba con los gemelos cargados y el ánimo que jugaba con 9, entonces elegía poner alguna película de superación: puede ser Hombres de Honor, El Capitán América o Batman. Ahora es distinto, solo me basta con ir al Club.
Benjamín Pedro Elizalde nació el 6 de enero del 2014 y esta es su historia.
Cuanto más lejano está el sueño es donde debemos correr más rápido. Este es un hermoso consejo que suena simpático pero difícil de aplicar cuando la mente es débil; no aplica a este pequeño de 11 años.
El día era muy gris, casi oscuro, pero el rubio fue a entrenar igual.
Amante del futbol desde chico, fanático del Club Social y deportivo Mar de Ajó, empezaba su historia desde chico con la redonda, dominando esa zurda picante que daría muchas alegrías.
En esta parte es en donde pienso si seguir contando una realidad o me sumerjo al mundo mágico de la fantasía. Siempre me gustó la idea de jugar con el tiempo a la hora de escribir, pero me parece muy loco volver a una de las primeras historias, quizás me tilden de rebuscado. La culpa no fue mía; Hablen con Nayla y Tamara.
Siempre se necesita a alguien que rompa lo “correcto” para hacer de la infancia algo más divertida; pueden ser abuelos o tías. Es fundamental las travesuras.
No sé si llevaron canilleras para los enfermeros de la clínica San Bernardo, sin embargo, no hay registros de lesiones, no solo porque las patadas fueron antes de nacer, sino porque saben con la pelota. Benja y Tiano nacieron el mismo día, un 6 de enero, en la misma habitación y en la misma posición en la que hoy juegan; Aun no sé si seguir con la realidad.
“El chupetín de limón” nació entre hermanas gigantes, pero en lugar de usar una gomera y una roca, decidió aprender de ellas; Martina, Florencia, Victoria.
El Rubio, con ese aprendizaje adquirido, recibió a la pequeña Brunella. Todo formó un circulo hermoso en donde lo único que cuenta es estar juntos; porque entre hermanos es mejor.
La pelota, en algún momento, sintió distancia con él, no se llevaban bien y muchas veces no formaba parte de los convocados para los partidos. Lejos de dejar la toalla en el lavadero o guardar los botines con los adornos navideños, el pequeño adulto siguió a sus compañeros y entrenando cada vez mejor; resiliencia pura.
La chispa nunca se va a apagar, parece que sí, pero en realidad se transforma en estrella.
Si hay un clásico que queremos ganar siempre es contra Villa Clelia y acá se me juntan los defensores y las historias. Tiro libre del lado derecho, para un zurdo, justo en donde, detrás del arco, alienta la hermosa hinchada de la 2014(y muchos más).
Tamara y Alejandro son sus padres. Con papá es divertido ver su risa con esas lindas comedias juntos en el sillón y con mamá, ahí, en esa hermosa tribuna; Siempre en familia.
Ir de suplente y no ser convocado nunca fueron protagonistas de su pensamiento ante cualquier resolución drástica; solo importa el equipo. El Picante acompañaba siempre.
La cancha del clásico rival solo se prepara para el “no” futbol y esperan algún tiro libre a su favor, lógico. Lo que se les paso es que teníamos a un zurdo picante y, el tiro libre, era a favor nuestro.
Los Pequeños nos pueden mostrar que abandonar es muy fácil, que la derrota solo la asumen los grandes en varios casos y ahí es donde aparece lo indispensable; la familia. Es muy difícil sin ellos.
Benja nunca podría ser el Picante de la 2014 si no se cocinaran, bien temprano, sus sueños dulces de un hermoso futuro.
Sigo mirando esas películas porque me gustan, pero prefiero seguir de cerca el esfuerzo de estos pequeños guerreros.
En el partido anterior al clásico tuvo un tiro libre y no se perfiló bien, la pelota fue afuera.
La confianza se nota en la cancha y ahí aparece otra vez esa hermosa palabra: resiliencia.
“Pegale Benja” dijo Ale ¿Les cuento cómo termina? Bueno, Gol, y 1 a 0 contra Villa Clelia.
Es renegado, inteligente, ama a sus amigos, a su familia y es un ejemplo para los que en algún momento pensamos en aflojar. En la cancha parece buenito, pero no negocia sus colores; así es el picante.
Por todas estas cosas el viento les traerá muchas alas, y volando por la banda izquierda, quizás pueda llegar al cielo; allá también se festejan sus goles.
Benjamín Pedro Elizalde es el que ríe con papá, el pequeño chupetín de limón de mamá y el hermano gigante entre sus hermanas.
Algunos lo conocen como el 3 de la 2014. Para mi es un ejemplo de que nunca hay que rendirse, que los finales pueden ser felices sin ser dulces, a veces necesitamos un poco de pimienta para dar un golpe de realidad a cada historia; un toque picante.
“Si me necesitas, allí estaré”
(Capitán América)





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