El principe Renzo, lo esencial...







Muchas veces los sobrenombres o los apodos derivan de algún diminutivo en su nombre o apellido. También suelen nacer de la idolatría por algún personaje famoso o algún rasgo físico puntual. En la siguiente crónica su protagonista carga con uno especial y no fue investigado para llamarlo así, cayo rápido y misteriosamente, como un asteroide. Renzo Bautista Morel Acosta juega en los atorrantes de la 2014 del club social y deportivo Mar de ajó, le dicen el príncipe y esta es su historia.

Puede ser un heredero o un sucesor.

Renzo nació el 21 de agosto del 2014 en San Bernardo, un día lluvioso marcaba la previa de santa rosa 9 días antes y también una vida cargada de amor repartido entre la familia y la pelota; ese juguete hermoso que lo llenaría de amigos y sueños.

Patricia es su mamá y Damián su papá. Juntos alimentan el sueño redondo del tímido príncipe, pero lo que no comparten, entre ellos, es su pasión futbolera. Del lado de mamá la sangre es azul y oro, papá prefiere la banda roja cruzada; decisión difícil y no puede ser salomónica. Es uno o el otro. Si bien su primer grito de gol fue para el club de la ribera, el joven heredero eligió al millonario.

Símbolo de esperanza, representa la posibilidad de un futuro mejor.

En sus inicios la vida le daba una pista de cómo sería su futuro cercano, un porvenir cargado de cambios y en donde debería tirar paredes con su timidez para seguir adelante; esta y las curiosidades no suelen llevarse bien dentro de la cancha, pero se adaptan demostrando grandeza.

Sus inicios en el futbol fueron en el clásico rival, el club social y deportivo defensores de Villa Clelia (La Villa para nosotros) a los 4 años. Es lógico su comienzo ahí ya que vivían en el barrio y al tener una pelota siempre a su lado, lo más cercano era ese club.

El tiempo también juega y las decisiones sabias derivan de la experiencia, Damián y Patricia querían lo mejor para su pequeño príncipe, el destino también tiene la lógica de un enganche y Renzo empezó a vestir los colores más lindos; el azul y blanco del Social Mar de Ajó, esta historia continuara…

Ahora.

Prudencia y sabiduría, habilidad de tomar decisiones correctas.

Recuerdo una serie de dibujos animados oriental en donde el protagonista decía que el balón era su amigo, para Renzo lo sigue siendo, pero también hubo uno que compartió su amistad; su perro Chicho. En cada picado con amigos, su amigo de 4 patas era uno más. Que hermoso juguete la pelota. Ahora Chicho late fuerte en cada partido, en cada momento del tímido heredero. Nadie muere en realidad, solo está de otra manera.

Aceptar, adaptarse, dar lo mejor según lo que toque es sinónimo de grandeza. Renzo jugó de 4, marcando, llegando por afuera y hasta logro un encuentro amoroso entre la pelota y la red. Lo hizo de volante central, ayudando a los centrales y soltando la redonda para los costados. Duplico la banda haciendo de 8 tirando centros y también sumando un grito de gol. Sabiendo de su bondad, el destino lo llevo a que la zurda no se sienta sola y recorrió la banda izquierda de la cancha, si, hubo otro beso a la red de la atrevida pelota. Hoy comparte la creación de juego junto a uno de los tantos amigos que tiene, dentro y fuera de la cancha, y a que no saben que paso, si, gol en esa posición también. Camaleónico como ninguno, dámelo siempre.

Justo, leal y bondadoso.

Estas historias deberían cargar con la emoción que empape a los abuelos, a los tíos y al que lea sin saber quién es el protagonista. Contar cual fue su primera palabra, cuando empezó a caminar, cuando abrió los ojitos, etc. Todas son válidas y deberían estar presentes, sin embargo, apareció una pelota y ahí el llanto se transforma en gol, este es un caso puntual, desde chico que no se despega de la bocha, recuerdo un día que lo vi llorar porque una se le pincho, jamás olvidare sus brazos arriba de las rodillas sentado en una piedra sosteniendo su cabeza para que no vean sus lágrimas.

Una buena pizza, una milanesa napolitana, un papel en blanco en doble interno con el lápiz para copiar un buen dibujo y los hermosos viajes en familia cargados de chapuzones divertidos quizás le den celos a la pelota, pero siempre habrá minutos, horas, para charlar con ella en ese idioma que tanto se entienden; dibuje maestro.

Aun no recuerdo por qué le puse “el príncipe” de apodo, quizás jugué con su nombre “Renzo” y el club del que es hincha (por Francescoli).

La mente muchas veces te engaña con un amague y sabe la próxima jugada. Busqué las características de un príncipe y ahí entendí todo, no fue por el nombre y el ídolo de river.

Tuve la suerte de conocerlo fuera y dentro de la cancha, como jugador y amigo de todos. Heredó los valores de mamá y papá, esa sucesión de trabajo y perseverancia.

Es una esperanza para un futuro mejor con su humildad y compañerismo. Prudente y sabio en la cancha, quizás no siempre elija bien, pero sigue adelante, habla poco y sabe responder cuando es necesario. Leal, bondadoso; dentro y fuera del verde césped.

4 goles al Porve, varias posiciones y en todas lo hiso bien, exquisito con la pelota, cabeza en alto siempre y podría enumerar muchas más cualidades futboleras del joven príncipe, pero sin ninguna duda su mayor virtud es como se muestra con sus compañeros, su tranquilidad y sencillez en casa, en fin, como ve con el corazón, solo con él se ve bien; lo esencial es invisible a los ojos.

Renzo Bautista Morel Acosta, un verdadero príncipe.



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