Digno


 

Esta crónica es perfectamente adaptable a una historia vikinga; el protagonista es rubio, de ojos claros, digno del valhalla y con una furia hermosa por conquistar lo que más desea. Lo que jamás imagino que su elemento no era un martillo poderoso sino una pelota. Se llama Tiano, juega en el club social y deportivo Mar de Ajó y esta es su historia.

Nada sucede por casualidad en la vida, todo tiene un propósito y un justificativo, aunque hay que aceptar lo rebuscado del guion que lo único que buscaba era lograr un conflicto entre dioses: Tiano nacio un 6 de enero y con el tiempo conocería a Jesús, no creo que a Odín le haga gracia esto.

¿En qué momento esta historia se vuelve futbolera y no bélica contra elfos oscuros?

La respuesta es simple; cuando nació. En la misma habitación estaban la mamá del 6 y del 3 de la 2014: Nayla y Tamara. Algo le decía a Tiano que su destino estaba pintado de verde y un final redondo, como si hubiese estado predestinado a mirar a la izquierda y ver a su compañero, al 3, y cubrirle la espalda como todo buen numero 6: increíble.

Tiro libre para Villa Clelia, ganábamos 1 a 0 en un clásico complicado, Tiano va al palo por órdenes de Danilo, el arquero, y por suerte el 6 se olvidó de su deseo de pequeño.

A los 11 meses no quería caminar y los padres se negaban a comprarle su primer auto, entonces la tía, apoyando la decisión de Nayla y Pablo, le regalo una pelota: lógico, él era muy chiquito para que le den la licencia de conducir. El negocio salió redondo, como la bocha, el juguete más lindo del mundo.  

Una tarde de noviembre Tiano estaba aferrado a la mesa y se negaba a dar sus primeros pasos y ahí aparece la magia del futbol. Desde el centro del patio, parada de volante central, estaba ella, la redonda. Sin temor y con vos de mando le pidió al 6 que achique, que se acerque a ella para tirar paredes y ahí el rubio segundo central empezó a caminar: no me digan que solo es un deporte, los primeros pasos fueron para buscar la pelota.

La vida da tantas vueltas y se niega a jugar a dos toques, ni hablar de primera, quizás por eso también me gustan los centrales rústicos. Seguro que dejo mil veces los botines, pasto y agua para que Melchor, Gaspar y Baltazar aparecieran y, no solo le dejen regalos, también quería conocerlos, pero el que apareció fue Jesús: el destino tira muchos firuletes.

No estuvo en la cruz y llego tarde a la última cena porque ese dia salió con Tiano a pasear. Pasaron por la cancha  de Villa Clelia y le contó que jugó ahí y en ese momento el central rubio le dijo que quería jugar en el mismo club de su padrino: así lo llama a Jesús aunque es su padrastro.

El 6 quería jugar ahí, pero los planes celestiales eran otros, yo avise que esto terminaría en un dilema entre dioses: Odin es hincha del Social. Jesús quería que Tiano vaya a un club que le dé un futuro y algo más, el no ir a la última cena no fue la única decisión correcta.

La pelota tenia destino de gol, el nene de Villa Clelia le pego fuerte, paso la barrera y Danilo no podía hacer nada.

El 21 de diciembre empieza el verano y algunos días después arranca la escuelita de futbol, esa que tiras paredes con los mosquitos y encima, en ese año tan particular, con el barbijo en el botinero. El rubio no estaba tan convencido de vestir esos colores, pero como todo buen central anticipo al 9 y que se encargue el tiempo de definir.

Terminan las altas temperaturas, empiezan a caer las hojas y arranca el sueño: ya los colores empezaban a cambiar en el corazón de Tiano.

El silbato fue fundamental, ese que aturde en escuelita pero enseña: Silvio también habla con los dioses y sabía que esto iba a pasar.

A Nayla le gusta ir a la cancha el “dale Tiano” “Vamos chicos” no puede faltar y eso es culpa de la tía que le regalo la pelota. También es culpa de Pablo, de Jesús, de Nehuen que sigue sus pasos y todos los que están atrás en cada historia. Cuando se grita gol, en esa carga emocional entran muchas cosas, y dentro de ellas, esta historia: la del 6 rubio.

Le sacaron roja injustamente, hizo un gol en contra y casi deja el club.

A Villa Clelia le ganamos 6 a 0, pero el resultado hubiese sido distinto si Tiano no sacaba, con un terrible cabezazo, la pelota de la línea.

Vienen todos caminando, desde lejos, vestidos del Social, es un ejemplo de familia y defienden sus convicciones con línea de 4. El rubio no solo mira a los costados buscando un pase o si el 9 le comió la espalda, de vez en cuando relojea la tribuna para ver si su gran amiga Anush sigue firme como siempre alentándolo junto a su mamá; el 6 juega tranquilo con semejante respaldo.

Frigga, mamá de Thor le dijo a su hijo “la grandeza de una persona se mide por qué tan lejos llegas siendo quien eres”

Tiano se convirtió en un gran jugador de futbol, en un pilar para esta locura de los atorrantes de la 2014 del Social. Ya no será más el rubio que juega de 6 y con perdón de otras religiones, hoy será bautizado por Odín.

Algún dia, otros nenes hablaran de esta historia; la de Tiano, el Vikingo.

 









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