Al infinito, y más allá
Como grite el gol contra Villa Clelia, claro era un clásico
¿y el que hizo contra Fomento?
Todos los goles son importantes, pero al 8 de la pre-novena
parece que le gustan esos que ganan partidos.
Juan Ignacio Ibarra nació el 3 de abril del 2014, le dicen
“El Toro” y esta es su historia.
En 1905 Esteban, Santiago, Alfredo y los hermanos Teodoro y
Juan Antonio eran 5 amigos del barrio de La Boca.
Yo me acuerdo que cuando era chiquito en mi pieza había una
gran variedad de juguetes, viste que todos te van regalando cosas distintas
como para que tengas opciones. Había autitos, muñecos de algún dibujo animado
popular, los peluches que nunca faltan y los clásicos soldaditos. Con el tiempo
el cine confirmo lo que pensaba: los juguetes cuando uno no está con ellos
hablan entre sí.
En principio estos amigos se iban a juntar en la casa de
Esteban, pero como no andaba el Wi-Fi en su hogar, decidieron ir a la plaza Solís y aprovechar la
red gratuita de dicho parque.
En la habitación de Juani predominaba todo aquello que se
pudiera patear, desde una pelota hecha con medias, hasta una de tenis, nadie sabía
que pronto llegaría la numero 5.
Según la Real Academia Española ésta es la definición de
imaginación: Facultad del alma que representa las imágenes de las cosas reales o
ideales.
El 3 de abril del 2017 ya los regalos eran de un solo tema:
el futbol. Ahí entran camisetas, otro tipo de indumentaria deportiva, y la
infaltable pelota nueva. Estaban las chiquitas que destruyen vasos y adornos en
casa y la tan esperada número 5, esa que le hacía un guiño cómplice al futuro.
La alegría reinaba en el living, pero la incertidumbre tenía
la 10 en la habitación.
Day y Juan son los padres de Juani, Lola Y Santy sus
hermanitos. Los conocí un sábado en la cancha y ahora el punto de encuentro son
los domingos ¿la excusa? El futbol. Que bien elegiste Toro.
En el 2019 su corazón le dejaba un lugarcito a nuevos
colores dentro de su pasión futbolera, el 8 de la 2014 empezaba un viaje
hermoso junto al Club Social y Deportivo Mar de Ajó.
Su papá jugó ahí y también lo hacía de volante por derecha,
no hay videos de esto y algunos dicen que es lo mejor para Juani: creo el
futbol no era su destino.
El tiempo te va encontrando la posición, dentro y fuera del
campo. Hay lugares en los que te sentís más cómodo y manejas la vida de otra
manera. El Flaco de barba y gorra es un gran 8. Maneja los tiempos necesarios,
corre si hay que correr, acompaña siempre y si hay que tirar una diagonal para
que su hijo no quede solo en el área lo hará. Day es la voz de mando, ella
cuida la espalda de todos, siempre detrás de cada decisión; para mí es volante
central. La familia es el primer equipo de cualquier niño, nadie gana solo, y
este es un claro ejemplo.
La pelota hecha con medias hablaba con la de tenis, también
se sumaba a la charla una camiseta vieja de Argentina, gastada con gusto. Todos
estaban asustados de que una pelota nueva, una camiseta más linda ocupe su
lugar y Juani no juegue más con ellos.
En un banco de la plaza Solís, en el barrio de La Boca,
estos 5 amigos fundaron el Club Atlético Boca Juniors, un 3 de abril de 1905.
El Toro de la 2014 es bostero y ahí me pongo a pensar en que
todo pasa por algo, como si algún trasnochado esté escribiendo todo el tiempo
un guion rebuscado y a la vez perfecto o quizás no y todo es casualidad. Yo me
quedo con la primera; que sea de película siempre cada historia.
El 2021 fue un año especial para el futbol argentino; la
primera de Messi con la celeste y blanca. Ese año para Juani y su familia
también seria particular. Una enfermedad viral lo mantendría, al menos, 60 días
alejado no solo del balón, sino de cualquier movimiento que agrave la situación.
Quizás en esos días de sillón apareció el amor por el futbol inglés; si, los
británicos juegan lindo.
Los 5 amigos en la plaza Solis, sentados en un banco bajo el
sol hermoso de La Boca decidieron como se llamaría el nuevo club; se le dio el
nombre del barrio y se le agregó el Juniors para darle un toque de prestigio
inglés. Viste, insisto que hay un guionista trasnochado.
En la habitación el dialogo era más amplio, había congoja
recordando a la vieja pelota hecha con medias, a la de tenis que ya era
patrimonio de perros con orejas largas, pero se sumaban las zapatillas que un
dia fueron nuevas y ahora daban respiración a los dedos. Todos estaban atentos
a otro cumpleaños; seguramente llegaban “juguetes” nuevos y el temor tenía un
tiro libre en la puerta del área.
No sé donde nacen los sueños, no podría ubicarlos en un
punto específico, pero estoy seguro que cuando surgen hay que seguirlos, ver
las señales, y creo que la familia del Toro dio un pase filtrado entre los
centrales en ese sentido, como ese abrazo de gol en cada “hasta mañana Juani”
todas las noches.
Se besa el escudo en cada gol, mezclando sudor y lágrimas.
Abraza feliz a sus amigos, esos que les dio la pelota. Mira a la tribuna
emocionado sabiendo que mamá juega de 5 en la vida, papá hará ese ida y vuelta
necesario y hay dos peques por entrenar; juegan a eso a veces.
Juan Ignacio Ibarra, el Toro le digo yo. Es uno de los “Atorrantes”
de la 2014 del Club Social y Deportivo Mar de Ajó. Juega de 8, va y viene, y es
leal, como todo buen vaquero y lo más importante es que nunca te va a dejar
solo, él siempre te va a acompañar.
Los sueños nos invitan a perseguirlos y esta es una de esas
historias que no aflojan, nos marcan que debemos seguirlos ¿hasta dónde? Al
infinito y más allá…




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