El infierno está encantador.
Siempre elijo una canción para acompañar el relato y trato de que sea acorde a dicha historia. Como es obvio nunca lo cité, pero en este caso amerita: hoy suena Highway to hell de AC/DC (Autopista o camino al infierno) mientras escribo. El diablo será protagonista, pero dejando la maldad de lado, solo se besará el escudo.
¿Alguien puede llevarse las camisetas para lavar? Frase anacrónica, puede sonar y suena en cada domingo en el vestuario del Club Social y deportivo Mar de Ajó, pero data de muchos años atrás, en Gerli y a 10 cuadras de la cancha del club atlético independiente, en Avellaneda. Benicio Del Campo nació el 9 de febrero del 2013 y esta es su historia.
Voy a jugar un poco con el tiempo al escribir tratando de copiar un poco lo que el 9 de la 2013 hace siempre; lograr el suspenso que le pone a cada momento para terminar en gloria.
¡Vas hacer el gol y vamos a ganar! No fueron las palabras del profe, fue la crema en ese tobillo mágico.
Nada pudo impedir que el niño zurdo sea del rojo, ni siquiera su madre bostera o ese tío hincha del millonario: la casa de los Del Campo estaba prendida fuego a pasión por el Rey de copas.
Dicen que Gaby jugaba bien, que era habilidoso y jugó en el Social, no hay videos que demuestren eso, pero nos quedamos con algunos genes que Beni adquirió: prueba suficiente. Tampoco hay filmaciones de Luciana tirando caños. Sin embargo, hay clara evidencia de lo que es “El Chocho”; tiene el record de mejor compañero en escuelita; mérito del cuerpo técnico familiar. Quizás tengan ideas o tácticas diferentes, pero el objetivo es el mismo.
El partido estaba muy cerrado, cancha difícil la de El Porvenir en San Clemente, 0 a 0 y esos 3 puntos le daban a la 2013 una nueva ilusión.
De la mano de papá siempre a la canchita, esa que estaba en Marano y Libres del Sur, a la que todos íbamos a jugar. Ahí el 9, ahora con la 7 en la espalda, ya arruinaba telarañas de los ángulos; ahora entiendo que no le gusten o no tanto los súper héroes.
Los partidos de la novena duran 25 minutos en cada tiempo, se juega poco por un tema de esa batalla con los cordones o los laterales mal hechos de los chicos. El criterio de los árbitros no es unánime y tratan de hacer docencia según la camiseta. Lo único que no pueden decidir es quien le pega al tiro libre en el último minuto.
Sigo jugando con el tiempo, me lo enseño el Chocho.
El infierno está encantador, es un gran tema de los redondos y también aplica a los Del Campo. Es imposible no imaginar la cara del papá cuando Beni lleva las camisetas para lavar ¿qué recuerdos tendrá? ¿La Abuela? Y si, el futbol no es solo 22 jugadores corriendo una pelota, hay mucho más.
Es hijo único me dijeron y dudé mucho de esa afirmación, pero después llego la aclaración; claro, tiene un montón de hermanos y algunos van a la cancha; Salvo Ton porque grita mucho. Otros entrenan con él en la cancha del campo; Polo que juega de volante, Fiona de 5, Pampa de 7 y Clarita de libero.
Se escapó por la izquierda, aún los bancos de suplentes estaban del otro lado en la cancha de El Porvenir y todo se vio mejor; Gol del Chocho y victoria para encaminar a un nuevo campeonato.
El futbol une más de lo que separa y me enfrento a lógicas absurdas que tratan a este deporte como banal. Los objetivos siempre son comunes y el gol es el claro ejemplo: No hay tal demostración de empatía igual.
¡Entrá, vas hacer el gol! Se lo dije yo y nos dio, nuevamente, 3 puntos importantes. Fue de tiro libre, y lo grite fuerte, con la crema en la mano, mirando a la tribuna, en donde estaban todos.
Es el de los goles importantes, es el mejor compañero eterno de escuelita y demás. Se llama Benicio Del Campo, tiene unos padres increíbles, Juega en la 2013 del Club Social y deportivo Mar de Ajó y siempre está feliz, como diríamos en el lunfardo; está Chocho.



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